DISCO, BABY DISCO!

¨ ¡Todo el mundo a bailar! ¡Aplaudan, Aplaudan! La música no te deprime…pone una sonrisa en tu cara. En cualquier momento…en cualquier lugar…el bailar te quita el dolor…” Unas líneas bastantes triviales y hasta se dirían hedonistas componen este hit de 1977 interpretado por un conjunto llamado Chic. Una agrupación que tuvo su pico de gloria en un tiempo determinado donde los sonidos que provenían desde una radio o una discoteca te incentivaban al frenesí del baile. Una época en la cual la moda se hacía al compás de la música Disco. ¿Qué es la música Disco? En primer lugar es un estilo que tuvo su apogeo a fines de la década del 70, pero ni bien arrancaron los 80 ya estaba en plena decadencia. El énfasis de este género radica en canciones para mover el esqueleto al compás de una batería en 4/4 y una base de bajo realmente funky, machacante, monótona y gorda.
ORÍGENES
El origen de esta música hay que buscarlo en primer lugar en el Soul que venían realizando la comunidad negra norteamericana a fines de los 60, tanto como en los boliches de gays y latinos de ese país a principios de los 70 que bailaban ritmos latinos como la salsa o el merengue. Fue la hija directa de la fusión entre el Funk, generado a su vez por el Soul, combinado con los estribillos más Pop y pegadizos de la música hecha por blancos. Se podría considerar como prototipo de canción Disco al éxito que tuvo Isaac Hayes (futuro chef de los chicos malcriados de South Park) con su himno al wah-wah llamado Shaft de 1971. Hayes había sido hasta entonces un músico negro interesado en explorar el nuevo género craneado por James Brown y que era una fija en la comunidad negra de los 70: El Funk. Su tema principal de la película Shaft, que era un típico largometraje policial que abrazaba los ideales de la comunidad negra, fue un sonido bastante novedoso hasta el momento incorporando una combinación de orquestas, coros femeninos y una letra casi hablada., sobre una batería y bajo fulminante, a la que una guitarra escupía mas wah-wahs que el Voodoo Child de Jimi Hendrix. Por otro lado en Filadelfia a comienzos de esa década, un grupo de compositores y productores de música Soul competían con el sonido del sello Motown de Detroit creando una orquesta llamada MSFB. Esta orquesta que era utilizada para grabaciones de artistas del sello creado por estos productores, registró en 1974 otra piedra fundamental del género: la canción T.S.O.P. (siglas de The Sound Of Philadelphia), que se disparó al número uno del ranking norteamericano y le hizo poner la atención al público del norte que no podía encontrar una música con la cual bailar sin tener que prestar atención a los arreglos o las letras.
UN SUCESO MUNDIAL
Para 1975 las discográficas mas grandes estaban interesándose por este engendro de funk orquestado y comenzaron a pulir a sus artistas de funk para lograr un sonido más cristalino y bailable, que ocultara la rudeza que estos tenían. Esta tendencia sumada a el ascenso de los nightclubs entre no sólo sus habitúes más radicales sino entre la gente común, aceleró el proceso de popularización del Disco. Artistas de los cuales nadie había oído hablar antes editaban simples con esta música que endemoniaban los pies con más frecuencia y conseguían éxitos instantáneos. El rol de los productores y compositores era a veces más importante que quien cantaba. La cuestión era conseguir a algún vocalista negro para salir en la tapa del LP, que los hombres detrás de las perillas se encargaban del resto. Algo supuestamente aberrante para cualquier fanático del Pop o el Rock que buscara un artista con el cual identificarse. Fue gracias a esto y al estilo de vida hedonista sin profundidad al que hacían referencias las letras los que le generó al Disco una importante cantidad de críticos que lo llevarían a su temprano ocaso. Por otro lado si bien Europa sentía las influencias de este estilo nuevo (grandes productores europeos como Giorgio Moroder o Cerrone actualizaron este sonido con la ayuda de secuenciadores como base para sus producciones), el Disco no terminaba de pegar. Para 1977 era sin lugar a dudas el género dominante en la escena norteamericana con luminarias como Barry White, Chic, Kool & The Gang, EWF, KC and the Sunshine Band o la reina indiscutida: Donna Summer. En este mismo año una película de muy bajo presupuesto, con una trama aburrida y con un actor completamente desconocido arrasó la taquilla cimentando el género en absolutamente todo el mundo. Era ¨ Fiebre de sábado por la noche ¨, un film que catapultó a John Travolta como estrella y que musicalmente recuperó a tres tristes tigres que se hacían llamar Bee Gees. El film contaba la historia de un chico blanco neoyorquino (Tony Manero) que era el rey de las discotecas los fines de semana. La banda de sonido de esa película continúa 31 años después siendo la banda sonora más vendida de la historia con un popurrí de artistas en sus surcos que van desde los Bee Gees con la mayoría de los temas, sumándole a varios grupos y solistas exitosos de la época. En lo que quedaba de la década el estilo se desparramó entre los artistas más respetados del Rock & Pop, quienes se dieron cuenta que combatir al enemigo no era una buena idea y llevaron sus melodías rockeras a la pista de baile. Gente como los Rolling Stones, Queen, Rod Stewart, ABBA, Kiss o la Electric Light Orchestra editaron simples sospechosamente bailables que llevaron a popularizar el estilo en lugares lejanos como la Argentina. Es en este país donde lamentablemente se asocia a Tony Manero, la bola de espejos y el piso de cuadrados iluminándose con el aberrante golpe militar que se llevaba a tu vecino en un Ford Falcon mientras vos bailabas Ultimo Tren A Londres o I Will Survive. Ya no sólo la música Disco estaba en los rankings radiales y discotecas de todo el mundo, sino que su estilo de vida sexualmente inadaptado y frívolo se volvía peligroso con la cantidad de cocaína que se consumía para ¨liberarse¨ en la discoteca y el origen del Sida que estaba a la vuelta de la esquina. El boliche más famoso de entonces (Studio 54) en Nueva York era un mar de gente del jet-set transpirando uno al lado del otro, quitándose los restos de polvo de la nariz y mostrando decadencia y travestismo a más no poder. Hasta se creó un grupo de hombres de sexualidad dudosa que cantaban sobre ser ¨ el más macho ¨: Village People. Esta la guinda de la torta Disco, con sus aspectos caricaturescos y homosexuales.
CAÍDA
Con este decadente panorama el chiste se estaba terminando y se sumaban las críticas de sus detractores quienes hasta hicieron una quema pública de LPs de música Disco en el entretiempo de un partido de baseball en Chicago en 1979. Aunque para 1980 el estilo no estaba extinguido totalmente, éste había sufrido importantes cambios. En 1976 el productor italiano Giorgio Moroder editó un simple llamado I Feel Love en el cual Donna Summer cantaba hipnóticamente sobre beats secuenciados, dándole origen a la música Tecno. Por otro lado la instrumentación de futuros éxitos bailables dejaba de ser con instrumentos reales para darle predominio a los sintetizadores. Todos estos cambios en la forma de componer y en el sonido generado fue la transición entre la música Disco de los 70 y el Pop y el Dance de los 80. Para 1982 todo había terminado y hasta los payasescos Village People intentaron cambiar el look a un estilo más acorde a los artistas de los 80. El género aunque tuvo fuertes adversarios en su momento, tuvo en los años siguientes a su desaparición una incontable cantidad de artistas de otros estilos que lo defendieron a muerte o lo expresaron a través de su música. El Pop de los 80 con Duran Duran, Michael Jackson y Madonna a la cabeza le deben la vida a gente como Chic. El Hip-Hop yanqui toma pedazos de viejos hits Disco como samplers para rapear encima. En los 90 bandas como Jamiroquai reciclaron viejos grooves para adaptarlos a esos tiempos. Y ni hablar del Tecno o artistas bailables de la década pasada como Crystal Waters. En este nuevo siglo se puede hablar de un resurgimiento en artistas de Electro-Clash como Fisherspooner o los radiables Scissor Sisters. Mientras haya una bola de espejos y una base funky a la cual moverse, siempre estará el espíritu inquieto de Tony Manero.